«Adolescencia»: el espejo de una sociedad sexista
La nueva miniserie de Netflix Adolescencia ha causado sensación en las últimas semanas por el éxito de su estilo de una sola toma, pero sobre todo por lo que dice sobre nuestra sociedad, por su hábil y evocadora descripción de la misoginia y la violencia contra las mujeres. Los espectadores se quedan con la inquietante sensación de que algo va muy mal en la sociedad.
La serie -que sigue las devastadoras secuelas del asesinato de una joven a manos de uno de sus compañeros de clase- examina la misoginia, la violencia contra las mujeres y la cultura “incel” (acrónimo en inglés de “célibes involuntarios”) entre los chicos adolescentes.
En una serie policíaca habitual, vemos los acontecimientos desde la perspectiva de la policía, el sospechoso, la víctima, su familia y el tribunal. En Adolescencia, en cambio, se nos ofrecen viñetas de una hora de duración centradas en la vida del sospechoso, Jamie, sus compañeros de colegio y su familia.
Un adolescente corriente
La serie ha calado tan hondo precisamente por lo normales que son el sospechoso, su familia y su entorno. Jamie parece un adolescente normal, bien educado, de una familia entrañable de clase trabajadora. Es inteligente, tiene sentido del humor y mantiene una estrecha relación con su padre. Vive en una casa normal de las afueras del norte de Inglaterra.
El estilo “plano secuencia, sin cortes”, magníficamente ejecutado, permite al espectador implicarse plenamente en la historia mientras seguimos a determinados personajes, descubriendo información y reaccionando a los acontecimientos a medida que lo hacen. Esto permite concentrarse en los pensamientos y sentimientos de los personajes en pantalla.
Por ejemplo, en el primer episodio, nos sentimos parte de la confusión de la familia de Jamie sobre lo que está ocurriendo. La falta de información de todos en la comisaría, mientras toman muestras de sangre, desnudan e interrogan a Jamie, nos deja tan a oscuras como a ellos.
Misoginia
La técnica del plano secuencia se utiliza de forma brillante en el tercer episodio: una discusión de 50 minutos entre Jamie y Brioney, una psicóloga infantil. Las interpretaciones y el uso de la tensión dramática en esta conversación son excepcionales.
Al principio, la conversación fluye con naturalidad y los dos tienen buena química, con Brioney invitando a Jamie a un chocolate caliente y ofreciéndole su bocadillo de pepinillos. Pero a medida que la psicóloga indaga más en la relación de Jamie con las chicas, su educación y lo que piensa de sí mismo, las respuestas que encontramos se vuelven profundamente perturbadoras.
Jamie revela que tiene una opinión muy negativa de sí mismo. Ve a las mujeres como objetos para la gratificación sexual, y ve una ventaja para sí mismo cuando se degrada a una mujer.

Adolescencia no intenta achacar estas ideas reaccionarias a una sola causa / Netflix
Adolescencia no intenta achacar estas ideas reaccionarias a una sola causa, como las redes sociales, Andrew Tate, la vida familiar, la escuela, la pornografía, etc. Más bien, cada episodio arroja luz sobre cómo todos los aspectos de la vida bajo este sistema enfermo pueden producir opiniones y actos aborrecibles.
Sin embargo, como era de esperar, los ministros laboristas se han deshecho en elogios hacia el programa, para adaptarlo a su propia agenda. Pero cuando se trata de abordar el sexismo, lo mejor que pueden ofrecer es prohibir los teléfonos en las escuelas y “medidas más duras” en materia de seguridad en línea.
Un espejo
La serie no intenta dar una respuesta completa a la pregunta de dónde proceden las ideas “incel” y la violencia sexista. Pero al plantear la cuestión de una manera tan hábil y evocadora, el espectador se queda con la profunda sensación de que algo va profundamente mal en la sociedad en su conjunto.
Y esto es lo que convierte a Adolescencia en una obra de arte brillante por derecho propio. El gran arte no se limita a reflejar la sociedad tal como es, sino que desafía y conmueve al espectador tan profundamente que se siente obligado a cambiarla.
Como Stephen Graham, el coguionista de la serie que también interpreta al padre de Jamie, comentó en una entrevista: “se necesita un pueblo para criar a un niño”. Recae sobre todos nosotros la responsabilidad de luchar por una sociedad libre de opresión.
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